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La Resoluta Lab

Un carta más íntima 💌 Todo va a cambiar.


Último correo de enero y uno muy personal.

Se avecinan grandes cambios para 2026. Para que puedas entenderlos, te comparto el regalo que recibí en 2025.

Te invito a leer esta carta tan íntima al completo pero, si no dispones de mucho tiempo, todo se resume a los dos últimos párrafos.

Estos últimos dos años y medio de mi vida han estado marcados por una vorágine de cambios muy bestias.

He puesto mi mundo patas arriba incontables veces.

Cuando echo la vista atrás, veo como todas las decisiones que he tomado a lo largo de mi vida se han visto marcadas por un único e inquebrantable deseo: descubrir un propósito, una pasión, un fuego interno que alimentara y guiara mis pasos.

La certeza de que había algo que aún desconocía pero que necesitaba ver, comprender, encontrar, era tan fuerte que me llevaría a tomar acciones que algunos tacharían como extremas.

Las personas que me conocen, tan solo realizan un ligero encogimiento de hombros y me dicen: ''Así eres tú, no vas a parar hasta que lo encuentres.''

Pienso en estos casi tres últimos años y no salgo de mi asombro.

Dejé mi antiguo trabajo para empezar de cero. Volví a casa y me adentré en la aventura de montar mi propio negocio (un camino que aún no ha terminado).

Me fui de viaje casi medio año porque creía que la vida del nómada digital, alguien que compagina viajes y trabajo a la vez, era lo mío. Me equivoqué. No lo era. Descubrí que no era capaz de disfrutar y concentrarme en ambas cosas a la vez.

Adoro los viajes pero me di cuenta de que aquello, en aquel momento, era una distracción. Me había lanzado a viajar cuando lo que yo realmente quería era mi fuego interno.

Me sentí más perdida que nunca.

Resolví disfrutar de los meses de viaje que me restaban antes de volver a España. A mi regreso, me fui a vivir seis meses a un coliving en Asturias. Un lugar precioso donde conocí a gente maravillosa.

Fue un alivio parar y concederme tiempo para trabajar, para concentrarme, para buscar y probar.

A principios del 2025, me mudé a Cádiz donde viviría los siguientes siete meses. Allí seguiría dando pasos entre la niebla de la incertidumbre, la confusión y el dolor de no saber si iba por buen camino o solo estaba dando tumbos sin sentido ni rumbo.

No tenía ni idea de lo que estaba haciendo.

Sólo sabía que tenía que hacerlo.

Cada nuevo paso me descubría el siguiente y así, a ciegas, iba haciendo el camino.

Y entonces, el milagro ocurrió.

En mayo de 2025, recibí el regalo que siempre había anhelado. Mi respuesta.

Una por la que he implorado infinidad de veces. Luchado con uñas y dientes. Deseado con fervor y esperanza.

Ahora, cuando pienso en cómo llegó, no puedo evitar sonreír. Jamás me lo habría imaginado.

No obtuve mi respuesta por un chispazo repentino de inspiración divina. Ni por intervención de terceros. No llegó entre trompetas, fiestas y colores.

Se coló en mi interior con suavidad. Con ligereza, sin forzar. Como una delicada invitación.

Llegó cuando la presión interna era tan grande, que no tuve más remedio que soltar, rendirme y dejar de buscar. Fue entonces cuando me di permiso para jugar.

Y... ocurrió la magia.

Así es. Cuando me di permiso para jugar, para dejar de lado expectativas, viejas creencias y presiones autoimpuestas, ocurrió la magia.

En ese vacío interno, pudo crearse el silencio gracias al cual, escuché esa sutil y suave invitación: crea por amor a la creación. Sin presiones, expectativas ni esperanzas de ningún tipo. Solo juego.

Y eso hice.

De manera inesperada, por sorpresa, de la aparente nada más absoluta, obtuve uno de los más grandes regalos que he recibido en esta vida: el reconocimiento de mi amor y mi pasión por la escritura.

Durante 33 días, me sumergí en un estado que sólo puedo describir como de febril creación.

Me levantaba, escribía y me iba a dormir. No existía nada más.

A veces se me olvidaba comer. Aguantaba para ir al baño hasta que no podía más. Mis horas de sueño no seguían patrón alguno. Sólo salía a tomar el fresco y pasear cuando notaba la mente demasiado embotada, debía reponer provisiones o sentía la imperiosa necesidad de mover el cuerpo.

En el mundo sólo estábamos yo y el texto. Debería haberme sentido agotada y, sin embargo, jamás había sentido aquellos niveles de energía inagotables.

Era como si aquel ardor, aquella pasión arrolladora, en lugar de consumirme, fueran alimento suficiente para sostenerme.

No recuerdo un momento en mi vida en el que haya sido más feliz y me haya sentido más en paz.

Tantos años, tanta búsqueda, tanta lucha... y ahí estaba.

''Esto es'', me dije con lágrimas de pura emoción. ''Por fin. Lo he encontrado''.

Mi respuesta.

No te engañes. El resto de 2025 no fue fácil.

Este descubrimiento implicaba realizar, de nuevo, más cambios. La lucha interna, por dejar ir lo que ya no servía y el valor para tomar decisiones alineadas, se mantendría hasta final de año.

En septiembre, volví a hacer la misma prueba. Quería cerciorarme de que aquella experiencia no había sido tan solo un sueño. Me concedí de nuevo un par de semanas de pura expresión creativa. Sólo escribir, nada más.

Las sensaciones, las certezas, el fuego de la pasión, el estado de escritura febril. Todo se repitió. No había duda.

En diciembre, finalmente, tomé la resolución que era necesaria.

Un cambio que te será desvelado en el siguiente correo de febrero.

A partir de entonces, será decisión tuya continuar a mi lado o separar nuestros caminos.

Hagas lo que hagas, gracias por acompañarme en esta truculenta, desconcertante y bella transformación.

Te deseo fuerza para ser fiel a tu verdad y coraje para dar los pasos que te lleven a ella.

A través de las dificultades, hacia las estrellas.

CORAL

La Resoluta Lab

Cómo descubrir qué quieres hacer en la vida sin morir en el intento. Elige una profesión satisfactoria, con sentido y alineada con quién eres.

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